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LA VIDA DE FEDOR



Para entender a un hombre y las decisiones que hace, tienes que saber de dónde viene.

Detrás de su imagen pública, detrás de su propia proyección personal, tienes que entender no sólo su lugar en el mundo, sino también cómo ha sido influenciado por las condiciones físicas y psicológicas de la gestión de su país. Y lo más importante, tienes que conocer su forma de vida.

Es más fácil decirlo que hacerlo. El entendimiento perfecto es casi imposible.

En marzo, Dream Stage Entertainment vendió PRIDE Fighting Championships a Lorenza y Frank Fertitta. Los co-propietarios de Zuffa ganaron los derechos de los contratos de los luchadores de PRIDE, pero el contrato más importante de todos había expirado. Fedor Emelianenko, el mejor pesado de las artes marciales mixtas, era un agente libre.

Pronto comenzó la guerra de pujas. Hubo una gran especulación sobre la posibilidad de que Fedor firmase por un contrato de varias luchas con BodogFIGHT. Vadim Finkelchtein, manager de Fedor, declaró más tarde que habían recibido ofertas de un gran número de organizaciones. Dijo que la oferta del K-1 era buena, pero la más suculenta económicamente hablando era la de UFC.

Las negociaciones del UFC con Fedor fue uno de los asuntos más discutidos del año para las MMA. Al final, el luchador declinó la oferta de la organización más importante del mundo y firmó un contrato por dos años para la recién establecida M-1 Global.

Después de toda la especulación, criticismo y debate que aconteció tras la sorpresa, mucha parte del descontento fue a parar tanto para el UFC como Fedor.

Después de la noticia, viajé a Stary Oskol, Rusia (donde vive el luchador actualmente) para conocer realmente al hombre que muchos consideran el mejor peleador del mundo. Fui ahí para comprender su decisión.


Un luchador ha nacido.

Stary Oskol es una pequeña ciudad minera en la región de Belgorod y uno de los mayores depósitos de hierro y oro del planeta. Llegar ahí requiere un viaje en tren de madrugada desde Moscú a Belgorod, y de ahí tres horas en un bus sobre un asfalto totalmente helado.

La ciudad tiene una triste, industrial y arquetípica imagen soviética. Ahora mismo, en plena muerte del invierno es cuando se muestra más bella. Predominan la uniformidad de los edificios (apenas se ven más de tres tipos de diseño) así como así como los tonos grisáceos y apagados, que son paradójicamente resaltados por el cegador blanco de la nieve.

Un bosque de abedules rodea Stary Oskol, tan largo que se pierde de vista en el gélido olvido. El aire es puro y parece rejuvenecerte a medida que llena tus pulmones. Te hace sentir que podrías correr por siempre. Fedor permanece en contacto con la naturaleza de esta ciudad, preso por su capacidad de darle fuerza. Verle correr a través de los árboles cubiertos de nieve por un dormido e infinito bosque que parece tan grande como un océano, ver su aliento condensarse bajo la escarcha, todo ello te hace apreciar al hombre sobre el paisaje. Sus raíces, de ahí es donde viene su poder.

Sin embargo, Fedor nació en Rubezhnoe, Ukrania en 1976. Hijo de Vladimir y Olga Emelianenko. Su padre trabajaba en una fábrica de acero y su madre había sido entrenada para ejercer como profesora. Era la típica familia iconoclasta acorde con la propaganda soviética.

Tras el nacimiento de Fedor, su padre terminó su servicio en el ejército rojo y se mudó a Stary Oskol, que era por aquel entonces una pequeña y joven ciudad, para trabajar en la producción de materiales de construcción. Fedor vivió solo en Ukrania con su madre y su hermana mayor, Marina, pasando los siguientes dos años separado de su padre.
Tenía un débil sistema inmunológico, lo que le hacía estar siempre enfermo. Finalmente, en 1978, los doctores recomendaron un cambio de clima que permitió a la familia unirse al padre de Fedor en Rusia.

En Stary Oskol la familia de Fedor vivió en una pequeña habitación originalmente pensada para secar prendas. La habitación estaba hubicada en un apartamento común, algo frecuente en aquellos tiempos donde se hospedaban varias familias en un edificio donde tanto la cocina como el baño eran compartidos.

Durante los días laborables, cuando los padres estaban trabajando en la otra punta de la ciudad, el bebé de dos años y su hermana de cinco eran encerrados en aquella pequeña habitación. Allí la pequeña niña cuidaba de Fedor como su madre lo habría hecho: Alimentándole, limpiándole y jugando con él hasta que sus padres terminaran la jornada laboral al anochecer.

"Mi alma estaba partida", recuerda la madre de Fedor, Olga. "Continué enviando solicitudes para ser enviada a otro colegio, aunque fuese como limpiadora siempre y cuando estuviese cerca de casa para tener tiempo de volver y cuidar de ellos durante los tiempos de descanso para comer.
Estaba con el agua al cuello cuando finalmente fue ofrecida como profesora para el colegio número 22 y mis hijos recibieron plaza en la guardería".

Fedor atribuye todos sus logros al esfuerzo de su madre. Es trabajadora, inteligente y una mujer de recursos. Fue la que enseñó a su padre a manejar una moto. Cuando no había suficiente dinero para comprar alimentos, plantó vegetales en un pequeño jardín fabricado por ella misma.

"Mi madre no sólo me ama como hijo", dice Fedor orgulloso, "sino que me respeta como persona".

Olga Emelianenko también apoyó a su hijo en su entrenamiento de Sambo y Judo. De hecho, ella fue quien animó a Fedor a empezar a practicarlo.


Los primeros días de entrenamiento.

Cuando Fedor cumplió 11, empezó a entrenar en el club de Vladimir Nevsky tras una recomendación de su instructor de Judo Vasilyi IvanovicGavrilov. Sin embargo había un problema: La familia no tenía el dinero suficiente para comprarle material de entrenamiento.

Viendo potencial en el muchacho, Gavrilov le compró un uniforme de Judo y calzado de entrenamiento. También le ofreció consejo, explicándole que la lucha era un objetivo serio y primordial. En las entrevistas Fedor siempre expresa mucho respeto por su primer entrenador, quien falleció más tarde en un accidente.

Fedor tenía doce años cuando empezó a entrenar lucha bajo las instrucciones de Vladimir Mihailovich Voronov, quien sigue siendo actualmente su entrenador. Durante 20 años Voronov ha sido una parte muy importante en la vida de Fedor tanto como lo podría ser un tatami.

"Cuando entrenas a un crío no puedes limitarte a finalizar la sesión de entrenamiento y decirle al muchacho que lo que le pase fuera del gimnasio no es asunto tuyo", dice Voronov. "Tienes que interesarte por todo, las relaciones con sus padres, su rendimiento académico, etc. El bluc es deporte, pero todo lo que está fuera de estas paredes es la vida, con sus problemas diarios. Me propuse ayudar a Fedor, no cargando con él pero sí apoyándole en lo necesario para hacer de él un excelente atleta. Y eso sólo ocurre cuando nada se interpone en tu camino. El deporte te ayuda a madurar, sin embargo Fedor siempre ha sido desde niño una persona muy independiente y responsable".

Sin embargo una última barrera debía ser derribada antes de que el joven atleta pudiese dedicarse completamente al entrenamiento y elegir el camino que le ha llevado a ser lo que es hoy. Tenía un enorme talento musical, pero no disponía del suficiente tiempo para ser músico y atleta.
Su madre le hizo elegir: El acordeón o el Judo.

Eligió Judo.

Siendo adolescente, Fedor aspiraba a unirse al equipo nacional ruso. No tenía interés alguno en los placeres de la vida y en su lugar dedicó todo su tiempo a estudiar y entrenar. Dos factores fueron constantes en su vida por aquel entonces: La falta de dinero y la presencia de su familia y equipo.

Voronov tomó parte en ello, enviándoles sacos de grano y patatas. La relación entre el equipo y familia de Fedor era más corta a medida que la vida se hacía más dura. Cuanto más dependían unos de otros, menos importaba el dinero.


La psique rusa.

Tal vez sea difícil de entender, pero Fedor es ante todo ruso. Su relación con su país puede ser resumida con la vieja tradición de siglos de antigüedad de llamar a su patria "Matie Rodina", o Madre Rusia.

Puede parecer contradictorio, considerando el increíblemente dura vida que han tenido que soportar la familia de Fedor como millones de ciudadanos rusos. Pero ver contradicción es no entender la psique rusa. El concepto de "nastoyashyi muzhik" o ser un "verdadero hombre" está bien presente en dicho lugar. Un hombre o es un verdadero hombre o la vida acaba consumiéndolo, y esta destrucción es patente en Rusia, donde el hombre medio muere a los 58 años de edad.

La idea de "nastoyashyi muzhik" está presente para cualquier ámbito de la vida. Se trata de conseguir el orgullo para ser lo suficientemente fuerte para sobrevivir y agradecérselo a tu país, lo cual te hace aún más fuerte. En la época soviética tuvo una especie de efecto de síndrome de Estocolmo que tal vez desplazase a la lealtad, pero hoy los retos son vistos como simples barreras en una carrera hacia un grande, brillante y global futuro en el que los corredores ejercen el rol de arquitectos.

Fedor es definitivamente un "nastoyashyi muzhik".

Este suelo, estos bosques, estos edificios, su ciudad, su país... todo ello significa mucho para todo lo que su familia y club llevan a cabo. No en el sentido de lo que es su familia en Stary Oskol, su madre y hermana, sino que es tan inseparable para ella como la tierra lo es de sus relativos.

No es precisamente el concepto occidental de vida. No hay duda de que la idea pueda mostrarse falsa para aquellos que han llevado una forma de vida nomada a lo largo de los siglos. Pero el paradigma de Fedor es uno que todas las gentes indígenas del mundo comparten: Un vínculo inexpugnable con su tierra y sus ancestros, ancestros y tierra, hasta el punto en que su lengua no ofrece distinción alguna entre ambos vocablos.

Cuando llegó el tiempo de servir a su país, Fedor estaba listo. Al contrario que muchos de los jóvenes de hoy en día, cuya tasa de suicidio es sorprendentemente alta para quienes temen la "dedovshina", el deber de sus abuelos en el ejército ruso. Fedor disfrutó de su servicio.

"Por supuesto que tenía el deseo de servir en el ejército", dice, "Miro a nuestros jóvenes hoy en día y no se qué pensar. Yo quería ir, quería servir a mi país. Déjame explicarlo de la siguiente manera: Es algo que te templa el alma a medida que pasas por ello. Ahí es donde crecí realmente, ahí fue donde desarrollé mi carácter, me hice más fuerte. Entré como un niño y salí como un hombre".

Fedor entró como voluntario en una unidad de lucha contra incendios. Cuando no estaba apagando fuegos, se dedicaba a levantar pesos y ejercitarse. No tenía oportunidad de entrenar Sambo o Judo. Más tarde fue transferido a una división de tanques, donde le permitieron entrenar con la condición de llevar la gestión de un gimnasio.

"En el ejército nunca me mostré irrespetuoso, pero también tuve que hacerme respetar. Siempre intenté además ayudar a aquellos que eran más jovenes. Tuve que luchar mucho sobre todo al comienzo".Tras su regreso del ejército, Fedor volvió a entrenar seriamente con los equipos nacionales rusos de Sambo y Judo, pero apenas tenía para comer o comprar un uniforme y calzado.

Se casó con su amor de infancia, Oksana, cerca de un tatami en presencia de Voronov y si equipo en el club de Vladimir Nevsky, el gimnasio donde había entrenado desde que tuvo 11 años. El entrenador ayudó a la joven pareja a renovar su pequeño apartamento temporal mientras esperaban impacientemente la llegada de su hija, Mashenka y el primer apartamento que les fuese asignado de la ciudad.

Durante este tiempo Fedor fue aceptado en los equipos nacionales de Judo y Sambo. Pero a pesar de estar representando a su país, no recibía dinero alguno.

A finales de los noventa el legado de Boris Yeltsin estaba causando caos en la economía del país. La inflación estaba por las nubes. El crimen y la corrupción llegaron a niveles insólitos y no había dinero que ofrecer a los funcionarios del estado, grupo en el que están ubicados los atletas nacionales. Los problemas para los atletas llegaron a un punto en que era común ver a grandes wrestlers y boxeadores trabajar para las mafias. Los luchadores no podían hacer otra cosa para ganar dinero y alimentar a sus familias.

Sin un futuro para lo que Fedor amaba realmente, Fedor vio en las artes marciales mixtas una vía de escape. Después de pensarlo mucho tomó la decisión de participar en dicho deporte bajo las instrucciones de su entrenador.

Voronov no estaba en contra de ello, pensando que Fedor podría hacerse valer en las MMA. Abandonar los equipos nacionales sin un futuro aparente fue una decisión muy dificil. Tras la cual y con la bendición de su familia y entrenador, Fedor subió al ring.


The Last Emperor

A pesar de su fama y reconocimiento. Fedor sigue viviendo actualmente en Stary Oskol.

"Nunca he dejado de amar a mi país. Cuando vuelas a través de Rusia puedes ver lo grande y hermosa que es. En el ring siempre recuerdo que ante todo estoy defendiendo el honor de mi país, mi ciudad y mi club".

Decir que Fedor lleva un estilo de vida totalmente monástico no es una exageración. Conduce un Toyota que la ciudad le dio como recompensa por sus éxitos, vive en un apartamento ordinario y sigue entrenando durante casi todo el año de la misma manera que hizo después de cumplir con su servicio militar a medidados de los noventa.

Hay una interesante diferencia en la manera en que los rusos y occidentales vemos la riqueza. Para el hombre occidental, el hombre hecho a sí mismo, el emprendedor, es comunmente visto como ejemplo de éxito. Sin embargo, para el ciudadano medio ruso, un hombre rico es aquel que es criminal o ha engañado al estado de una forma u otra. No tardan en criticar a todo aquel que es cambiado por el poder del dinero.

No sorprendentemente Fedor es muy conocido en Stary Oskol. Todo conductor de taxis, encargado de establecimiento o recepcionista de hotel tiene una historia que contar acerca de él. Todos alaban su humildad, algunos incluso dicen que es la persona más humilde que han conocido reconociéndole el mérito de mantenerse fiel a sí mismo a pesar de todos sus logros. Una particular historia incluye a Fedor volviendo a casa tras ganar un torneo en Japón y tras llegar al aeropuerto llamó a un amigo para que le llevase a su hogar puesto que se le había olvidado contratar un medio de transporte para tal fin.

No encontrarás a nadie en Stary Oskol que cuestione su honor y su legado. Incluso tras rechazar la oferta con el UFC, gran parte de fans de todo el globo y prensa retaron su deseo de preservar su estatus como mejor luchador del mundo. El criticismo ha incrementado tras la noticia de su próximo combate contra Hong Man Choi en nochevieja.

¿Por qué Fedor no firmó con UFC?

Para entenderle hay que conocer las circunstancias que le fueron dadas, ya que nunca fue una decisión.

Oyendo que Fedor discute las negociaciones con UFC y entendiendo su trasfondo y motivación, es obvio que era tan posible para Fedor aceptar la oferta de UFC como convertirse en un hombre distinto.

Finkelchtein, manager de Fedor, citó la dureza de los términos de UFC y la inflexibilidad de dicha organización a la hora de llegar a un acuerdo. Había algunos asuntos específicos, como la cláusula exclusiva de publicidad que impedía a Fedor combetir en Combat Sambo y su rechazo absoluto hacia sus compañeros del equipo Red Devil.

"Nunca conocí en persona a Dana White, él nunca habló conmigo por teléfono, nunca intercambiamos e-mails" dijo Fedor. "Sin embargo, leí en internet sobre lo que dijo acerca de mi y Vadim. También lei e-mails que envió a Vadim; su falta de respeto era decepcionante. El contrato a firmar era imposible, no podía ser firmado. No podía irme. Si ganaba, tenía que luchar ocho veces en dos años. Si perdía una pelea, entonces el UFC tenía derecho de romper dicho contrato. Como conclusión, si me mantenía invicto entonces entonces automáticamente se me extendería el contrato".

"Básicamente no podía irme de allí invicto, no podía dar entrevistas, aparecer en películas o realizar spots publicitarios. No tenía el derecho de hacer nada sin el visto bueno de UFC. No tenía el derecho de participar en torneos de Combat Sambo. Es mi deporte, es el deporte nacional ruso por excelencia, donde participó hasta el propio presidente y donde yo no tendría derecho a tomar parte. Había demasiadas cláusulas, el contrato tenía 18 páginas de extensión. Estaba escrito de una manera en que no tenía ningún derecho pero donde el UFC se reservaba el derecho de romper el contrato cuando lo viesen conveniente. Nuestros abogados nos dijeron que era un suicidio firmar semejante documento".

Fedor es un hombre que ha luchado toda su vida para ser independiente del sistema, para depender sólo de él mismo y forjarse su propio futuro. Está donde está gracias a la gente de su alrededor.

En su modo de ver la oferta del UFC, la cual no se hizo pública por motivos razonables, ésta le haría rechazar todo lo que hizo de él lo que es (su equipo, su libertad y su futuro con el único objetivo de ganar más dinero que nadie por aquel entonces y la posibilidad de luchar en la división de pesados más fuerte del deporte.

Sin embargo renunciar a dicha oferta también era renunciar a algo de lo que se ha ganado el derecho, competir contra los mejores del deporte y hacerse valer como el mejor luchador de la historia.

Las diferencias entre ambos lados tampoco ayudaron a la negociación. Los rusos no entendían las tácticas de negociación de UFC. La falta de cortesía y los insultos personales les decepcionaron. Viniendo de un país donde los que toman las decisiones apenas salen a la luz pública y donde el más poderoso no es quien más ruido hace, los rusos no mostraron aprecio por el show mediático y modelo de marketing más propio de la lucha libre profesional. No entendían por qué el rey es además el bufón de la corte y por qué los trapos sucios de las negociaciones debían de ser mostradas ante los flashes de las cámaras.

Viendo peleas potencias en UFC contra luchadores como Couture, Gonzaga, Nogueira, Filipovic, Arlovski y otros, Fedor soñó en "una organización donde los más fuertes compitiesen unos con otros".

Sin embargo los pasos iniciales de M-1 Global no han sido muy satisfactorios. El luchador más importante de la división pesada luchando contra un desconocido en MMA como Hong Man Choi no es precisamente la pelea que todos los fans deseaban ver. Pero semejante combate era necesario viendo las exigencias de dinero y teniendo en cuenta los gustos de los fans asiáticos, pero éste ha de verse sólo como un punto de partida para combates más importantes en un futuro próximo.

Y estos combates importantes (contra Barnett o Couture) tendrán que darse lugar, si el legado de Fedor como el más grande de todos los tiempos ha de mantenerse intacto.

 

 

                                                                                                                                       Fuente asturkongym.com

 

 






 

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